OSVALDO REYES T.

Bienvenidos...

A los oscuros corredores de la mente del escritor panameño Osvaldo Reyes.

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EN LOS UMBRALES DEL HADES
Niños que desaparecen sin explicación. Sin dejar rastro. La psicóloga forense Jamilen Lasso, que atraviesa uno de los peores momentos de su vida, es la encargada de dar apoyo a los familiares, pero al ahondar en la vida de las víctimas descubre que las cosas no son lo que parecen. Hechos independientes se transforman en un escenario criminal que apunta hacia una persecución fuera de lo común.   

Cuando el cuerpo de uno de los niños aparece a las orillas de un río, con señales de haber sido golpeado salvajamente, se desata una investigación a gran escala. Lo que nadie sabe es que un enigmático personaje tiene su propia agenda y que cada niño forma parte de un elaborado plan que llevará a Jamilen a descubrir que la verdad y la mentira son dos lados de la misma moneda y que el mal se puede esconder en el corazón de la persona más inesperada.

¿Te atreves a cruzar los umbrales del Hades?
Curiosidades:
!. Origen de la idea:
Un día camino al trabajo, serían las 6;30 de la mañana, pasé al lado de un parque municipal y me sorprendió ver a un niño jugando solo. Podía tener 8 años y pateaba un balón, divertido. No resistí la curiosidad y me detuve del otro lado de la calle a observar su entorno. Pasaron diez minutos y no vi un solo adulto cerca. Al final, alguien lo llamó, él obedeció y se metió en su casa. No pasó a mayores, pero en esos diez minutos, muchas cosas pudieron suceder y un carro acelera más rápido que cualquier padre que descubre que el mundo es un lugar peligroso.
Me encaminé al trabajo con la imagen del niño en mi cabeza. Para cuando llegué, ya tenía el primer capítulo y toda una trama que desarrollar.

2. Portadas:
Cuando envié el manuscrito al editor, tenía una idea para una posible portada. Un terreno yermo, un niño de barro montado en un juego infantil y restos de jugietes regados por todas partes, abandonados por manos que nos los volverían a usar. De lejos, la ciudad de Panamá. El editor me sugirió que no pusieramos la ciudad, sino un ambiente neutro, por si queriamos abocarnos a mercados extranjeros en formato digital. Me pareció buena idea y accedí.
Al final, por motivos varios, no se pudo crear esa imagen y la portada terminó siendo la que ven en el primer libro. Una foto de un oxidado juego infantil (una rueda que da vueltas) a las sombras de un árbol, las raíces dando el aspecto de tierra seca.
Cuando el libro cruzó el Atlántico y fue adquirido por Ediciones del Serbal para formar parte de su colección Orilla Negra (LON # 8), ellos tuvieron el control sobre la portada. Su idea fue más minimalista y se enfocaron en los círculos que el secuestrador dejaba en las escenas de los crímenes.

Antes de que eso pasara, pensé en subir el libro por mi cuenta a Amazon, formato kindle. Para eso tenía que tener una nueva portada y desarrollé, con la ayuda de Enrique Jaramillo (la mano detrás de las portadas de La estaca en la cruz, Sacrificio y El canto de las gaviotas), mi idea original. No se llegó a usar, pero no me quejo. Entre usar mi portada o pasar a venderme en España, la segunda opción ganaba sin competencias. Sin embargo, de vez en cuando volteo la mirada y contemplo lo que pudo ser.

3. Los datos:
La realidad es más terrorífica que cualquier ficción y la búsqueda de los datos utilizados para escribir este libro lo demostró. Cada número o estadística presentada fue el resultado de investigar, en fuentes confiables, la realidad del abuso infantil. ¿Cuántos niños desaparecen sin dar explicación? ¿Sin nunca saberse nuevamente de ellos? ¿Cuántos son abusados por conocidos, sin que sus padres sospechen de la realidad? Si después de leer el libro sienten una cosquilla en el fondo de su mente y empiezan a ser más desconfiados en cuanto a las personas que cuidan a sus hijos o familiares, me considero satisfecho y mi labor cumplida.


"Sus fotos habían recibido los puntajes más altos permitidos en el sitio y las peticiones de más no demoraron en llegar. Fue un éxito inmediato desde el momento en que el primer archivo fue colocado para acceso público.
El video que tenía en la pantalla no era menos que una obra de arte. Su tristeza era real y desgarradora a la vez. Todos los que lo vieran sentirían el dolor de cada día de su vida".

En los umbrales del Hades.
Osvaldo Reyes.