OSVALDO REYES T.

Bienvenidos...

A los oscuros corredores de la mente del escritor panameño Osvaldo Reyes.

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El cactus de madera

Saguaro Amaya lleva los últimos seis años de su vida recluido en un hospital psiquiátrico, acusado de asesinar a su padre cuando apenas cumplía once años de edad. El elaborado mundo fantástico que llena su mente ha sido motivo de múltiples estudios por el personal médico encargado de su caso, pero ninguno pone en duda su culpabilidad.
En un descuido logra escapar, pero tras desaparecer por un mes regresa por su cuenta. Un nuevo cadáver en lo que fuera su antigua casa solo parece confirmar la opinión que todos tienen del joven asesino.
A pesar de todo, su nuevo psiquiatra piensa diferente. El doctor Bocanegra poco a poco va descubriendo que las fantasías de Saguaro discurren sobre una delgada línea entre la locura y la realidad. Que los actos de violencia que plagaron su vida, de alguna forma, están ligados al misterioso objeto que trajo al regresar al hospital.
Un collar con un dije de madera labrado a semejanza de un cactus. Un saguaro.

Curiosidades:

1. El origen de la idea:
Después de escribir el borrador de "El Efecto Maquiavelo" (1998), mientras trataba de conseguir una editorial que quisiera publicarlo, se me ocurrió una idea para otro libro. En ese momento no  quería ser solo escritor de novela negra, así que mi siguiente libro iba más por la línea de la crítica social, sin saber que los dos pueden ser lo mismo, según el ángulo de la trama.
La idea era la de un paciente psiquiátrico que se logra escapar de la institución en la que está recluido. En su camino por la ciudad conocería diferentes personas y en su mente los convertiría en personajes de novelas fantásticas (por ejemplo, un drogadicto en un callejón sería El Señor de las Piedras). Se iba a llamar "Memorias de un loco ilegal en la ciudad de Panamá". Escribí el primer capítulo, bastante similar al que pueden encontrar en el libro final, pero no pude pasar de allí. La historia no me cautivaba, así que la puse en remojo mental por un par de años
Después de publicar "El Efecto Maquiavelo" y antes de publicar "En los umbrales del Hades", retomé a los personajes de ese borrador y se me ocurrió una forma de corregir el problema. Cuando lo tuve listo lo guardé para una futura publicación. En el camino se me presentó la oportunidad de publicarlo con Editorial Costa Rica, pero una palabra cambió todo.

2. Itadakimasu:
El manuscrito que leyeron en la Editorial no me terminaba de convencer. A ellos les gustó, pero a mi no. Algo le faltaba.
Cuando llegó la hora de mandar el manuscrito oficial para que lo diagramaran, decidí revisarlo una vez más. Quería asegurarme que se fuera sin errores, pero mientras lo hacía me encontré con una publicación en facebook. Era un listado de palabras en otros idiomas que no tenían una traducción exacta. Una de esas palabras era de ITADAKIMASU. Es de origen japonés y es una forma expresar respeto por todas las formas de vida y de dar gracias por los alimentos recibidos. Cuando la vi, algo encajó en mi cabeza. Esa palabra era la forma de ver el mundo de uno de mis personajes. Como era mexicano, tenía que explicar por qué vería el mundo usando una palabra en japonés. Eso me dio otra idea y así se desencadenó una reacción en cadena que corrigió toda la trama.
Ese manuscrito sí era de mi completo agrado y fue el que mandé a la editorial.






3. La enfermedad de Saguaro:
El personaje principal del libro se llama Saguaro Amaya y está hospitalizado en una institución mental, acusado de asesinar a su padre a la edad de 11 años.
Uno de los argumentos claves es la enfermedad mental de Saguaro. Su condición, un desorden donde la realidad se convierte en un mundo fantástico en su cabeza (con dragones, enanos, gigantes , elfos y brujas), le impide contar de una manera coherente lo que pasó la noche de la muerte de su padre, pero su psiquiatra piensa que hay mucha verdad detrás de sus alucinaciones, solo que no separar una de la otra.
Para poder ayudarme en esa parte, además de leer mucho, me concentré en las tesis y libros que analizaban la condición mental de otro personaje literario que parecía padecer de algo similar: el hidalgo de la triste figura, Don Quijote de la Mancha.
Hay textos enteros sobre el tema y cada uno tenía su propia hipótesis. Al terminar de revisar sus argumentos, me decidí por el que me parecía más lógico y orienté la historia con esa patología en mente.




Un ruido a lo lejos le hizo levantar la mirada. La puerta de madera se abrió y una figura apareció en el umbral. La luz del exterior lo cubría en una vaporosa nube en tonalidades de verde, su rostro oculto bajo las sombras. Apretó los dedos sobre el cactus de madera, con cariño, pero firme.